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LOVE OF LESBIAN EN NOCHES DEL BOTÁNICO: UNA DESPEDIDA, UN 'EJÉRCITO DE SALVACIÓN' Y "UN ÁLBUM DE FOTOS EMOCIONAL" [CRÓNICA]

Fotografía: Noches del Botánico | @dukestudio

Siete meses después del tercer Palacio de su carrera, Love of Lesbian volvió a reunir a su particular 'Ejército' en Madrid para dar buena cuenta de su tercer y último concierto en Noches del Botánico. Ocasión más que especial porque la formación catalana había anunciado un parón indefinido tras 25 años de carrera. Infinidad de conciertos, como aquellos cuatro ofrecidos en este mismo ciclo en 2021. El 17 de junio, sobre el escenario del Real Jardín Botánico Alfonso XIII, el cuarteto titular formado por Santi Balmes, Julián Saldarriaga, Jordi Roig y Oriol Bonet. Además, los tres refuerzos habituales del directo comenzando por Ricky Falkner y siguiendo por Dani Ferrer Marc Clos y, desde el banquillo —principalmente en el último tramo—, un terceto de vientos. Un total de 10 músicos ante unas 4.000 personas, sí, "todo vendido". No obstante, cuando sonó Ejército de salvación en primer lugar a las 21:10, aún había bastante gente apurando en la zona de restauración del recinto.
 
"Buenas tardes-noches, Madrid", saludó Santi tras Cuando no me ves. En el marco de 'La Hermandad Tour', la gira de presentación del décimo disco de estudio del grupo, desde el principio parecía que la mayoría del público celebraría más los clásicos. Tal vez por ese motivo el cantante no tardó nada en tratar de picar al personal: "Qué bien veros con esta actitud... tengo una buena y una mala noticia que daros. La buena, sois una gente increíble; la mala, el público los otros días ha sido increíble, así que tenéis un reto. Cantad todas las canciones como si no hubiera un mañana". Y después de dejar claro que tratan de ser "un álbum de fotos emocional" y enrollarse un poco con el 'mensaje en la botella' de Sting, a por Sesenta memorias perdidas y Contradicción, esta última con la colaboración de Rigoberta Bandini en pantalla gigante —en diferido—.
 
Para rematar los primeros y calurosos 30 minutos, Cosmos (Antisistema Solar), con unos graves desatados y unos versos que se cantaron a pleno pulmón —arriba y abajo también—. "Vamos a hacer un viaje en el tiempo, bienvenidas y bienvenidos a 1999", y el tema titular de su sexto álbum de estudio deparó un bonito momento brazos arriba. "Esta canción se hizo el año que nació mi niña pequeña. Me ha dicho 'estoy en Madrid, me quedo un día más', estuvo ayer... Simplemente quería decir que pasa el tiempo y las emociones nos recuerdan quiénes fuimos en ese momento", y en formato acústico, a solas con Julián y su guitarra, Mi primera combustión sonó al filo de las 22:00 horas mientras el cielo se oscurecía y demasiada gente hablaba ajena al concierto, qué pena...
 
Fotografía: Noches del Botánico | @dukestudio
 
Fotografía: Noches del Botánico | @dukestudio
 
"Me da rabia cuando me pasa esto, es una canción muy cabrona", las lágrimas de Santi no se debían al comportamiento de aquellas personas, no, sino a la letra de Los males pasajeros. Eso sucedió justo antes de alcanzar el cénit emocional con Segundo asalto y La noche eterna. "¿Qué tal lo estáis pasando? Bueno, se acabaron las canciones cortavenas. Hay que ser un poco masocas, pero hasta cierto punto. Vamos arriba, tenemos que pasar de La noche eterna a La Champions y el Mundial, que es difícil, así que vamos a hacer una cuenta atrás...", y pareció que unas y otros cambiaron el chip sin mayor problema porque ese molesto murmullo fue a menos. 
 
"Ahora viene la buena... Copenhague", bromeó Julián, pero no, se trataba de Me amo. Con el trío de vientos "Los imputados" de vuelta en el escenario, aquella "canción de autoestima" ganó en intensidad. "Casi casi como el público de Barcelona", Santi seguía picando al personal durante Incendios de nieve, pero a esas alturas del miércoles todo el mundo estaba más que enchufado y cada canción se celebró en condiciones. Una traca final que incluyó La hermandad, Algunas plantas —con el vocalista bajando del escenario, recorriendo la primera fila y estrechando manos— y Club de fans de John Boy
 
Superadas las 23:00 horas solo faltaba el broche y por ese motivo nadie abandonó esas "primeras filas" que desde 2009 obsesionan a "los fanáticos de John Boy". El primero de los bises fue Allí donde se liamos gritar, que comenzó en acústico y terminó por todo lo alto —con los 10 músicos sobre el escenario—. El gran y definitivo fin de fiesta, Los toros en la Wii, con el recinto coreando el "fantástico" de rigor una y otra vez. Entonces fue cuando recordamos que aquello no era una despedida más. El cuarteto "para en boxes para mirar las estrellas desde el arcén" y su 'Ejército' no sabe lo que tardará... Sin embargo, estará preparado y acudirá al rescate cuando llegue el momento, sin duda.

Texto: Alberto C. Molina

FotografíasNoches del Botánico | @dukestudio

Fotografía: Noches del Botánico | @dukestudio

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