REVOLUTION'65: PRIMEROS COMPASES [CRÓNICA]

A la segunda fue la vencida y 'El vídeo no mató a la estrella de la radio' se estrenó en Revolution'65. El ciclo repitió en el Teatro Real de Madrid, en esta ocasión entre el 25 y el 30 de julio. Para comenzar, la artista portuguesa Carminho y el grupo norirlandés The Divine Comedy. Y tratándose de una cita que continúa reivindicando "la música como elemento revolucionario", quién mejor que ella para inaugurar esta edición el día 25. "No estoy nada interesada en quedarme anclada. Mis padres ya lo hacían y no estoy interesada en eso", esas fueron sus palabras en aquella entrevista que concedió a este medio en su momento.
No, el concierto de Carminho en Revolution'65 no fue el típico de una fadista. Comenzando por la escenografía, más propia de una representación teatral contemporánea. Una especie de cuarto de paredes blancas, como su vestido, y sobre el escenario una especie de espejo simulando la luna. Ella de largo y blanco, sí, y ellos, sus músicos, de negro. Por cierto, se trataba de João Pimenta Gomes (mellotron), André Dias (guitarra portuguesa), Pedro Geraldes (guitarra eléctrica), Tiago Maia (bajo acústico) y Flávio César Cardoso (viola de fado).

La primera canción de la velada fue Balada do país que dói, la misma que abre el listado de Eu Vou Morrer de Amor ou Resistir (2025), su último disco hasta la fecha. A propósito de este álbum, la artista lisboeta explicó que el tema titular se debe a un poema que le dejó la fadista Beatriz da Conceição. Un texto que ofrece la posibilidad de que hay algo más que finales trágicos en el fado. Otro momento curioso llegó al son de Pedra solta, cuyo protagonista decidió que fuera mujer y no hombre para denunciar el machismo en las letras del fado tradicional. "El fado es como aquella pariente a la que quieres mucho, pero que a veces dice cada cosa que...", algo así dijo bromeando.
Muy especial resultó presenciar cómo los focos se tiñeron de rojo en el Teatro Real de Madrid para dar paso a À sombra do teu cabelo, el tema escrito para su hijo. Tampoco faltaron la festiva Marcha de Alcántara de 1969 ni O quarto, la canción de su anterior disco Portuguesa (2023) que formó parte de la banda sonora de la película Pobres criaturas. Dia cinzento fue el último tema antes de unos bises que se alargaron durante casi 30 minutos.

Entre estos bises tan generosos, sorpresa, Memória, su colaboración en el último disco de Rosalía. Después se hizo con una guitarra eléctrica con la excusa de Estrela, algo así como cuando Bob Dylan pasó del folk en Newport en el 65... pero aquí no hubo ningún drama, todo lo contrario. El público disfrutó en todo momento, tanto de la música como de lo demás; Carminho también estuvo espléndida y simpatiquísima con sus alocuciones entre tema y tema.
De hecho, instantes después el público se puso en pie para aplaudir y corear su versión del Madrid de Agustín Lara incluyendo el siguiente guiño: "Madrid, Madrid, Madrid, en Portugal se piensa mucho en ti". Y todavía faltaba el momento más especial, cuando Carminho prescindió del micrófono para entonar a capela As minhas penas, únicamente acompañada por la guitarra de André Dias.

El segundo concierto de esta segunda edición de Revolution'65 en el Teatro Real de Madrid también tenía nombre y apellido: Neil Hannon. The Divine Comedy es un grupo y numeroso, por supuesto, pero The Divine Comedy es Neil Hannon, sin duda. El veterano cantante y guitarrista se llevó la primera ovación del domingo cuando apareció en último lugar en el escenario.
Alguien podría haber pensando —y con razón— que se empezaría por el más reciente Rainy Sunday Afternoon (2025), pero no. Para comenzar, Something For The Weekend, Becoming More Like Alfie y The Frog Princess, una detrás de otra y las tres pertenecientes al álbum Casanova de 1996. Norman and Norma y A Lady of a Certain Age también sonaron durante estos primeros compases del concierto.
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| Fotografía: Revolution'65 |
Como si de un partido de fútbol se tratara, en el Real también hubo "hydration break", en otras palabras, Neil Hannon presentando a sus compañeros músicos mientras ofrecía alguna bebida a cada uno de ellos y ellas y bromeaba con la necesidad de tomar agua, algo que nunca pensó que fuera a decir... Justo a continuación llegó la hora de repasar su último Rainy Sunday Afternoon. Primero sonó Mar-a-Lago by the Sea y después Achilles y The Last Time I Saw the Old Man. Si la pausa de hidratación fue curiosa, ¿qué apuntar sobre Our Mutual Friend con Neil tumbado sobre las tablas del escenario?
En el tramo final, Absent Friends, I Like y National Express, especialmente esta última para levantar los ánimos entre propios y extraños. Entre los bises, títulos como How Can You Leave Me on My Own, Invisible Thread, también de Rainy Sunday Afternoon, y el definitivo Tonight We Fly, clásico total y absoluto.
Texto y fotografías: Alberto C. Molina


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