RUBÉN POZO EN INVERFEST: 'EL PUTO AMO' DE LA "CINCUENTÁUN" [CRÓNICA]

Se hizo de rogar el estreno de 'El vídeo no mató a la estrella de la radio' en esta 12ª edición de Inverfest, pero a la enésima fue la vencida y valió la pena... Rubén Pozo presentaba su último disco 50town el 15 de enero en La Sala del Mov. Arena de Madrid. A pesar de la lluvia y de la clásica cuesta de principios de año, recinto lleno o prácticamente lleno —aforo de 800 personas— alrededor de las 21:00 horas del jueves. Unos cinco minutos se retrasó el inicio, no más, cuando comenzó a sonar la música de La pantera rosa, se apagaron las luces y sobre el escenario fueron ocupando posiciones Rubén y los suyos, Los Chicos de la Curva: Loza (batería), Charly Bastard (guitarra), Ángel Herranz (bajo) y Sergio Valdehita (teclado).
"Camino solitario, auriculares puestos. Nunca sé dónde están estos. Lanzo algún gancho de Rocky en el aire, ningún pensamiento...", el concierto comenzó con Efímero y siguió con Estamos como queremos, ambas canciones de 50town. El público parecía frío durante aquellos compases iniciales y, desafortunadamente para unos y otras, los problemas con el sonido tampoco ayudaban... sin embargo, en tercer lugar sonó Pelos de punta, todo un tema de Pereza, y entonces se coreó y celebró en mayor medida.

"Buenas noches, es un gusto, un honor y un placer estar en Madrid presentando este disco (...) un aplauso para mi banda, Los Chicos de la Curva. Gracias por elegir aerolíneas '50town'", saludó y agradeció Rubén antes de continuar con Fuera de quicio, otra de sus nuevas composiciones. Primera media hora de concierto y primer momentazo al son de Rucu Rucu, aquel primer single de su debut en solitario Lo que más en 2012. A continuación aprovechó para hidratarse, reclamar algo al técnico porque aquello no se acababa de arreglar... y volver a dirigirse a La Sala: "Nuestro primer concierto del año, está siendo una gozada. Vamos a seguir presentando el nuevo disco, esta me mola un 'molontáun' y se llama Dispárame".
Y si Dispárame gustó, la siguiente Tonto de tanto (r'n'r) agitó al personal más todavía, un señor Rock 'n' Roll de toda la vida y de En marcha, su segundo álbum en solitario allá por 2015. Por suerte, a esas alturas de la velada, los problemas con el sonido había sido solucionados y el público había entrado en calor. De hecho, una ovación interrumpió a Rubén cuando trató de presentar una más del nuevo disco: "Me da mal rollo la palabra cincuentón (...) pensé 'voy a llegar a ciudad de los cincuentones, cincuentáun', así que cogí el cuaderno, la guitarra e hice esta canción". La canción era 50town y sí, unas y otros cantaron y grabaron.


"Eras la chica de la curva y, al final, te saliste. Miré un momento a la luna y tú desapareciste. Bajamos al barrio malo, en Granada, a por un regalo...", como ya hiciera en el homenaje Beatles Monumental junto a La Banda de Late Motiv en diciembre, Rubén lució dos armónicas al son de La chica de la curva, otra de sus imprescindibles en directo. Entonces aprovechó para presentar a su equipo, a sus compañeros sobre el escenario y, en especial, a Sergio Valdehita, un Chico de la Curva más por esa noche.
"Hay una canción en 50town que es puro ego", se refería a El puto amo. Por cierto, aunque solo él sepa hasta qué punto es un artista egocéntrico o narcisista, solo un puto amo proseguiría su carrera con semejante dignidad, en salas más o menos grandes, después de triunfar como Pereza junto a Leiva. Precisamente alrededor de las 22:00 horas cayeron dos de Pereza, Grupis y Margot, y fueron tan coreadas como cuando Leiva y él se reunieron en el Palacio de Deportes, a unos metros de allí, en 2023.

"Ha a sido un placer, nos vamos a ir yendo a nuestra casa", pero allí nadie tenía intención de terminar así sin más y otra de su debut en solitario, Chavalita, se cantó a tope: "Vuestras melenas eran la anarquía, la roja, la negra la tontería. Ese verano subió la espuma como hace con las mareas la luna. Noches de ron, cocacola y watios...".
En resumen y en el marco de Inverfest, Rubén Pozo volvió a demostrar que lo suyo es el directo y que no exagera cuando afirma en alguna entrevista que no hay otra droga como los aplausos de un público entregado como aquel. ¿Ya ha quedado claro el porqué de El puto amo? Podríamos alargar esto añadiendo que decidió grabar 50town en directo porque así le resulta más fácil o que dio forma a una canción llamada Garabato para su pareja, aunque solo le gustara a ella y los demás dijéramos que es "una mierda" [sic], pero el resumen también se nos iría de las manos... Más que claro.
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