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LUZ CASAL EN INVERFEST: BRILLANTE REPERTORIO [CRÓNICA]

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Sí, se hizo de rogar el estreno de 'El vídeo no mató a la estrella de la radio' en esta 12ª edición de Inverfest, pero si el concierto de Rubén Pozo valió la pena... el ofrecido por Luz Casal fue de categoría especial literalmente. La cita, el 17 de enero a las 20:30 horas en el Mov. Arena (Palacio de Deportes) de Madrid. Puntual apareció ella sobre el escenario capitalino junto a sus músicos y, sin falta, primera ovación del sábado antes de empezar a cantar ¿Qué has hecho conmigo?, de su último disco Me voy a permitir: "Llevo un vestido de seda, me he puesto perfume de más, una rosa roja en el pelo por si te la puedo entregar. Soy una adolescente, no sé disimular, lo que tú me provocas es sobrenatural. Tú sobre el escenario yo entre la multitud...".

Vestido de seda no, la artista gallega eligió para la ocasión un señor abrigo con franjas blancas —casi al más puro estilo Amaia Montero el 31 de diciembre—. Un detalle sin importancia, porque lo relevante era comprobar cómo todo estaba sonando realmente bien desde el principio, especialmente su voz. "Muy buenas noches. Os agradezco, no sabéis de qué manera, que nos acompañéis esta noche... A mí me acogió esta ciudad hace muchos años, pero siempre tengo la sensación de que vuelvo a comenzar", y así fue cómo, tras la ochentera A cada paso y el regalo de un ramo de flores, Volver a comenzar fue la tercera canción en sonar.

Si la emoción era más que evidente en el ambiente, a continuación aquello fue a más porque Luz explicó que Lucas —por cierto, también incluida en el álbum Que corra el aire (2018) como la anterior— era una canción dedicada en particular a un niño de Vigo cuya vida fue muy corta, pero con mucho amor, y en general a todos los niños que padecen enfermedades o que han sido violentados. El siguiente homenaje no tardó en llegar y se trató de Lágrima, reinterpretación del fado de la portuguesa Amália Rodrigues y que encontramos en Me voy a permitir

Unos y otras iban entrando en calor a medida que avanzaba la velada y nuestra anfitriona no fue ninguna excepción. De hecho, alrededor de las 21:00, después de entonar Bravo —popularizada por la cubana Olga Guillot— y sorprender con ese mensaje de "te deseo lo peor", se quitó el abrigo. Otro detalle menor o quizás no, porque pareció la señal de que el concierto cambiaría de tercio... primero Entre mis recuerdos y después No me importa nada, "dedicada exclusivamente a todas las mujeres" y que se saldó con una nueva ovación y buena parte del público en pie tanto en la pista como en las gradas.

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"Me gustaría invitar a este escenario a alguien. Trabajamos juntos en el disco Que corra el aire (...) un buen guitarrista, buen cantante y muy buena persona, un colega de 10, en este disco ha hecho algunas guitarras y coros: Depedro (...) Una canción de una gran dama argentina, Mercedes Sosa, este es nuestro pequeño homenaje, ayudadnos con los estribillos", y allí apareció él, Jairo Zavala, con su guitarra dispuesto a interpretar Todo cambia. Por cierto, el personal respondió y coreó, vaya que sí... y la colaboración de Depedro deparó un segundo tema, Te sigo soñando, aquel de 2018 firmado por el madrileño y que contó con la colaboración de ella. 

"Que el amor es un misterio y que importa solo a dos. Correremos por las calles, gritaremos tú y yo", otra vez el público en pie y nueva ovación con motivo de Besaré el suelo, inolvidable tema incluido en Como la flor prometida (1995) y compuesto por Carlos Goñi. Entonces sí, 21:30 y breve pausa, pues hasta ese momento Luz Casal no había parado, demostrando que está más que en forma a sus 67 inviernos... Cambio de vestuario y regreso triunfal con Un nuevo día brillará, himno total y absoluto que acabó cantando todo el recinto: "El horizonte se perfila oscuro, sin opción, dos cuerpos que antes fueron uno rompen esa unión. Dejaron paso a la indiferencia y decepción, ya sé que era parte de un acuerdo efímero. Quiero ver el rojo del amanecer, un nuevo día brillará, se llevará la soledad...".  

Después de semejante subidón, llegó el momento de volver a poner los pies en el suelo para conocer a la joven valenciana Noah, con quien Luz habló por teléfono en directo. La idea era contar con Noah en Madrid esa misma noche, pero al final una intervención lo impidió. Noah padece una serie de enfermedades raras, lo cual inspiró los versos de Nada es imposible. La canción sonó y el Palacio de Deportes le mandó la más positiva energía en forma de ovación cerrada. A partir de ahí el concierto se electrificó al son de Me voy a permitir o Tal para cual. De hecho, durante la presentación de sus músicos, en el popurrí sonaron Queen, Beatles, Stones o Nirvana. 
 
Se veía venir y, justo antes de que nos dieran las 22:00, Rufino y Loca provocaron que el personal volviera a levantarse mientras ella agitaba la melena como si de "Metal Casal" se tratara... "Muchísimas gracias Madrid por este casi comienzo de gira (...) no hemos acabado, pero estamos en la recta final (...) una canción que forma parte de mí", y envuelta en lentejuelas brillantes a juego con su repertorio se lanzó a por Negra sombra, ese eterno poema de Rosalía de Castro que musicalizó por primera vez Xoán Montes. Entonces sí, la gran recta final: Piensa en mí, Un año de amor y Te dejé marchar. De categoría especial, de veras.
 
Texto: Alberto C. Molina
 
Fotografías: @luzcasalfans (www.instagram.com/luzcasalfans)

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