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LEIVA EN MADRID (MOV. ARENA): DE VICTORIAS Y GENIOS [CRÓNICA]

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Mientras un nuevo curso comienza aquí en 'El vídeo no mató a la estrella de la radio', el 'Tour Gigante' de Leiva llega a su fin 16 meses después. En el caso de Madrid, cuatro conciertos de despedida en el Palacio de Deportes (Mov. Arena) en septiembre. El primero, día 8, con todo vendido y ambientazo —20000 localidades tras cierta ampliación de aforo— para recibir en casa al hijo pródigo de la Alameda de Osuna. Inicio programado a las 21:00 horas, pero el personal no pudo evitar empezar a darlo todo antes de que nuestro anfitrión pusiera un pie en el escenario... y coreó el final de la cuenta regresiva del pantallón. Por cierto, puesta en escena muy similar a la de aquel concierto del día de Navidad, cuenta atrás incluida... si algo funciona, para qué cambiar, ¿verdad? 

En cuanto a la 'Leiband', ojo: Juancho (guitarra y coros), César Pop (teclados), José Bruno (batería), Manolo Mejías (bajo), Mariana Mott (percusión), 'Tuli' (saxofón) y 'Gato Charro' (trompeta). Alineación ganadora con la última incorporación de Mariana en esta misma gira. Y entonces sí, tras un vídeo-popurrí reproducido a modo de bienvenida, Bajo presión y Cuarenta mil, dos de su último disco Gigante para comenzar. Precisamente la canción titular fue la más celebrada durante estos primeros compases, con unas palmas a lo We Will Rock You y una armónica estelar por parte de Leiva.

Sin embargo, aquello se quedó en un calentamiento porque a continuación Lobos puso al público en pie en la grada con esa energía contagiosa. Unas y otros no dejaron de cantar porque las siguientes fueron Terriblemente cruel y Superpoderes. Entonces Lei no tuvo más remedio que frenar en seco para saludar en condiciones y dedicar unas palabras a su público "Cada año los nervios, la ilusión, el compromiso y la responsabilidad suben (...) Esperemos estar a la altura del esfuerzo económico que hacéis, estoy aterrado, pero vamos a superarlo juntos".

Cuando sonaron Sincericidio y Breaking Bad en la grada no había manera de permanecer sentado. Después de algo parecido a un breve parón, otra de las canciones más coreadas de la noche del martes: El polvo de los días raros. "Todo esto, al fin y al cabo, no es nada personal. Mendigarte un simple abrazo se hace demasiado hostil. Juanchito ya no vive aquí, es un verano extraño. De repente la ciudad huele demasiado a ti", escuchando a 20000 personas entonar su estribillo cuesta creer que se trate de otra de las canciones de Gigante, pero así es, ya se ha convertido en una imprescindible en directo.

"Hace unos días me contaron que un chaval de mi barrio (Guille) está en una situación difícil y ha perdido la visión de un ojo... le deseo mucha suerte, estamos juntos en esto", y tras el emotivo mensaje de Leiva, Shock y adrenalina con buenas voces y pandereta por parte de Mariana Mott y con el público en modo estelar en las pantallas gigantes durante el estribillo. Nos dieron las 22:00 cuando el cantante anunció "¡vamos a bailar!", preludio de Flecha. El tema se saldó con luces de colores en el escenario, buenos contoneos de  'Tuli' y 'Gato Charro' y mejores riffs de Lei para rematar por todo lo alto.

"Tengo una estadística muy del Atleti... casi siempre se me rompen estos cascos, pero al final ganamos el partido", y tras solucionar las dificultades técnicas, uno de los momentos más esperados de la velada. "Vamos a tocar una canción nueva, lo bonito sería que quedara entre nosotros", Leiva se refería a la propuesta que lanzó días atrás a través de sus redes. El público tenía la oportunidad de aprender un nuevo estribillo para grabar en directo y añadir esos coros en el próximo disco... Se cantó mucho y alguien grabó, porque España es así, pero se disfrutó.  
 
"Voy a cantar una canción de un amigo (...) No tenía pensado hacerlo de nuevo, pero me parecía bonito volver a intentarlo",  y el público respondió coreando "¡Robe, Robe, Robe!". "Él tenía la virtud de hacer algo muy complejo, porque su música era especialmente compleja, aunque el sonido sonaba muy simple. La diferencia entre quienes hacemos música y los genios", añadió Lei para volver a recordar la figura de Roberto Iniesta y se hizo un silencio prácticamente absoluto y estremecedor. 20000 personas escuchando al artista madrileño versionar El hombre pájaro a solas, bajo la luz de un foco, con una guitarra en la que se leía el nombre de "Robe". Al parecer Leiva está perdiendo la voz —ahí está el documental Hasta que me quede sin voz de 2025—, pero interpretó esta canción con una dignidad más que memorable. "Gracias por el respeto, gracias", y alrededor de las 22:30 tocó cambiar de tercio.
 
El tramo final del concierto fue una auténtica fiesta con Pienso en aquella tardeComo lo tienes tú, Estrella polar y Lady Madrid, todas de Pereza con permiso del Hey Jude que se coló para poner el broche a Como lo tienes tú, el enésimo momentazo del concierto. El final de Lady Madrid fue apoteósico, con Juancho compartiendo protagonismo vocal con su hermano, pero al filo de las 23:00 el temario no terminó ahí... El primer bis fue Caída libre, de nuevo con las emociones a flor de piel en todo el recinto y Leiva permitiendo a su público que cantara los versos de Robe a pleno pulmón y corazón. 
 
Después de alguna que otra lagrimita, a tope una vez más al son de Como si fueras a morir mañana primero y, por último, Princesas. Con el recuerdo de Pereza, esos cascos que volvieron a fallar y algún pasaje del Smoke On The Water, así finalizó el concierto. Una victoria más por parte de otro genio, porque a su manera él también lo es, sin duda. Semejante fin de gira no está al alcance de cualquiera, en absoluto. Siempre en su equipo, por supuesto.
 
Texto: Alberto C. Molina
 
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