Los Delinqüentes regresaron a la carretera tras casi 15 años lejos de los escenarios. El porqué, 25º aniversario de su debut discográfico: El sentimiento garrapatero que nos traen las flores. A la primera no pudo ser en Madrid, pero a la segunda sí; a unos cuantos kilómetros de la capital, de acuerdo, pero sin salir de la Comunidad Autónoma. En otras palabras, Fuenlabrada, 12 de septiembre, última oportunidad de disfrutar de El Canijo de Jerez (voz, guitarra, kazoo), Diego 'Ratón' Pozo (voz, guitarra) y compañía en acción en la región. Pocos lugares más apropiados que un municipio en plenas fiestas patronales, con la noria al fondo, para una música tan verbenera como la de Los Delinqüentes.
Plato fuerte de un sábado que empezó horas antes en el espacio polivalente Joaquín Sabina —nada de "auditorio", que no te engañen— del nuevo parque ferial de la localidad con las actuaciones de De Lito, Cervatana y Sanguijuelas del Guadiana. Una jornada que se alargó hasta bien entrada la madrugada del domingo porque el inicio, programado a las 23:45, se retrasó tal y como se anunció en los pantallones: "Querid@s Garrapater@s por problemas técnicos el concierto comenzará a las 00:30h. Aproximadamente". Al final hubo que esperar una hora más o menos, pero alguien dio un paso al frente literalmente "solo con su guitarra, como si del mismísimo Bob Dylan se tratase", tal y como dijo El Canijo después, y aquello resultó más que llevadero.
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"El Canijo y Diego vinieron a buscarme: 'Alberto, ¿te atreves a salir tú solo con la guitarra y entretener a la gente mientras conseguimos arreglarlo?' Dame la guitarra. Y allí salí. Yo solo, con mi guitarra, delante de 20.000 personas. Llevo más de 20 años haciendo esto. He tocado en salas grandes, pequeñas, festivales, con banda, en acústico… pero nunca había vivido algo así. Fueron unos 45 minutos que no voy a olvidar. 20.000 personas escuchando, respetando cada canción y cantando conmigo", Albertucho, él fue quien dio aquel paso al frente en Fuenlabrada y así lo explicó horas después en sus redes.
"Y cuando por fin consiguieron arreglar la pantalla y pregunté: '¿Queréis otra?', escuchar a toda aquella gente decir que sí, fue una barbaridad. Pero si algo me queda de aquella noche es el agradecimiento. ¿Cómo no iba a hacerlo por Los Delinqüentes? Ellos han contado conmigo para poner mi voz en esta vuelta, me han hecho sentir parte de algo que quiero y admiro desde hace muchos años. Si había que salir ahí fuera a echar una mano, se salía. Por ellos, eso y lo que haga falta (...) este fue mi último concierto con ellos, y el destino hizo que me despidiera a lo grande (...) Hay conciertos que se preparan durante meses. Y luego están los que ocurren sin avisar y se quedan contigo para siempre", quizás no fueran 20.000 personas y seguramente mucha gente estuvo a otras cosas, pero
Albertucho salió victorioso de semejante "marrón" [sic] a base de canciones como
Los hijos de la calle,
La manzana prohibida,
Vergüenza o
El pisito registradas en su último
XX años ladrando, y de otras como
Uróboros y
Carne de perro.

Así fue como alrededor de las 00:50 se hizo la luz en las pantallas gigantes. "Quieres que te cuente un cuento, pues yo te lo cuento. Los bichos que nacen de los claveles somos Los Delinqüentes. Que nacimos en enero y qué puñeteros somos, que volamos sin plumas y nos comemos los cromos. Y escucha Canijo, escucha primo, escucha lo que te digo, que aquí antes que amapola, picha, somos trigo...", no podía ser de otra manera, Esos bichos que nacen de los claveles para empezar, la primera del listado de El sentimiento garrapatero que nos traen las flores, y la segunda A la luz del Lorenzo para continuar —el álbum sonaría de principio a fin y respetando su orden—.
Antes y después se sucedieron las quejas en redes sociales, principalmente por las filas interminables en el recinto, pero durante aquellos primeros compases del concierto todo el mundo disfrutó y mucho. Además, unas y otros no tardaron nada en entender perfectamente por qué las pantallas gigantes eran imprescindibles y no se pudo haber comenzado sin ellas. El malogrado Migue Benítez nos acompañó a través de vídeos y así su voz sonó en numerosas canciones. Como en los viejos tiempos, los tres Delinqüentes reunidos gracias a la tecnología.
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"¡El Bob Dylan español, garrapatero hasta la médula!", y Albertucho regresó al escenario para cantar con el grupo Tabanquero en honor a Davile. El artista sevillano también colaboró en las siguientes Nube de pegatina, Mis condiciones pajareras, Tartarichi y El bache. "Por cierto, Palestina libre siempre", exclamó El Canijo en algún momento antes de tocar la última Garrapata mulata de El sentimiento garrapatero que nos traen las flores y que el concierto cambiara de tercio.
Alrededor de las 02:00 unas marionetas aparecieron en los pantallones para anunciar algo que no llegamos a entender... pero el escenario se había convertido en un set acústico con el grupo sentado y Albertucho de vuelta para versionar Salir de Extremoduro y recordar a Robe, uno de los momentos más especiales de la cita con la guitarra de Diego destacando. En acústico también sonaron De los matorrales y Poeta encadenado, aunque esta última acabó por todo lo alto —literalmente con los músicos en pie— para montar toda una fiesta de disfraces al son de Los Delinqüentes y la Banda del Ratón.
"Vamos a tocar el el himno de España dedicado a todos los argentinos", advirtió El Canijo antes de atacar No llevamos ná. Claro, omitió que se trataba del himno garrapatero del país, pero no eran horas para perderse en detalles y todo el mundo coreó aquello de "no llevamos ná, que no llevamos ná. No llevamos nada, nada, ná y no llevamos ná. Que nos lo hemos tirao, que nos lo hemos fumao y no nos queda más". Más que fiesta aquello era un after, con el público a tope y el reloj enfilando sin pausa las 03:00.
De hecho, cuando alguien desde el escenario comunicó "nos vamos a marchar", nadie se lo creyó —ni siquiera él, por supuesto—. Todavía faltaban canciones como El rey del regaliz, Pirata del Estrecho o La primavera trompetera, otra de las más celebradas de la madrugada en el ferial fuenlabreño. Una recta final en la que tampoco falló El abuelo Frederick, con aquel canuto de récord Guinness que ya quisiera el mismísimo Snoop Dogg y, además, con Sanguijuelas del Guadiana, Dandy Piranha (Cervatana) y compañía juntos y revueltos en el escenario mientras El Canijo ejercía de operador de cámara... Lo sentimos por Los Delinqüentes, por el "que esta gira no se vuelva a repetir, por nuestro bien" de otra entrevista, pero ojalá no pasen otros casi 15 años hasta la próxima, por favor.
Texto: Alberto C. Molina
Fotografías: Aitor G.M.
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