VIKXIE EN CLAMORES: DIGNO DE ADMIRACIÓN [CRÓNICA]

Los protagonistas de la crónica anterior, Cobardes, días antes de su concierto en el Teatro Eslava, en una entrevista comentaron que tocar en un escenario pequeño es más excitante que uno grande. Así de primeras, como que no, ¿verdad? Ahora que todo el mundo lucha por tocar en el mayor recinto posible y tantas veces como sea posible, tocar en uno más o menos pequeño y ver el vaso medio lleno... Sin embargo, de segundas, esas palabras empiezan a sonar de otra manera. Grandes conciertos en lugares pequeños y viceversa, ¿o no?
Quizás por ese motivo unos cuantos no dudamos en acudir a la llamada de Vikxie —y a la invitación de MusicHunters, gracias una vez más— el 30 de abril en Clamores en Madrid. Una de las salas con más solera del circuito de la capital fue la elegida para la presentación de Solar, último disco hasta la fecha del artista del barrio de la Alameda de Osuna. Pasadas las 20:30 horas ocuparon posiciones David Viana (batería), Roy Santana (bajo), Bert Posada (guitarra) y, cómo no, Vikxie (voz y guitarra).

Nuestro anfitrión no tardó demasiado en saludar y dedicar los primeros agradecimientos, justo antes de Baila, un tema que escribió "hace 150 años", que conste, dicho por él. "Otra canción que tiene más años que el campo", refiriéndose a Calle abajo, y a "una cita que no fue" con una mujer que "seguro que ahora es madre". Más allá del buen sonido desde el principio, porque el sonido destacó para bien en todo momento, el buen rollo fue la nota predominante del concierto tanto sobre el escenario como entre el público.
"Cada vez se me hace más difícil decidir qué canciones tocar y cuáles no después de siete discos", y Huellas 2.0 tampoco podía faltar en el setlist en Clamores, esa letra de Solar dedicada a su perro. "Ahora una canción que Guillermo no ha tocado nunca porque somos así de buenos, una de Loquillo, para mi chica... siento que otros dedican a sus parejas baladas mojabragas, nosotros no", y el saxo de Guillermo no desentonó en absoluto.
"Admiro y respeto el silencio este, eso o que no tenéis nada que contaros", Vikxie volvió a bromear, pero tenía toda la razón del mundo. ¿Cuántas veces nos quejamos de quienes no paran de hablar e incluso vocear durante un concierto? En esta ocasión los asistentes se limitaban a disfrutar de la música sin molestar a nadie, respetando ese silencio incluso entre tema y tema. Ojalá fuera así siempre, digno de admiración. Además, quien quería alguna foto o vídeo se acercaba a las primeras filas como para no incordiar en otro rincón de la sala.
A continuación Tiempo al tiempo, una canción que "a mí me la pone dura", confesó el madrileño, y seguro que a alguno más también porque Guillermo regresó con su saxo. "Hace 300 años yo tocaba en una banda de la Alameda de Osuna y nuestro mánager nos enseñó algo valioso... poco caso le hicimos, esta canción Cielo cibernético es para Johnny", y así llegó la hora de recordar sus primeros pasos en la música y Malahierba, el grupo que formó junto a su primo Leiva. Por cierto, en la sala había alguien que recordaba al mismísimo Lei, sombrero incluido, pero no, falsa alarma... la velada estaba transcurriendo tan bien que nadie echó de menos otras colaboraciones.

Más información en instagram.com/vikxieoficial

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