SUZANNE VEGA EN MADRID: MENOS ES MUCHO MÁS [CRÓNICA]

Las comparaciones son odiosas o eso dicen... ¡qué demonios, comparemos! Mientras unas y otros —incluido el último y pastoril ganador del premio Nadal de novela— trataban de vendernos las motos, bondades y milagros de Rosalía y/o Shakira, el 31 de marzo en Madrid (But) Suzanne Vega ofreció uno de los mejores conciertos de la temporada. Sobre el escenario capitalino y a sus 66 primaveras, la artista estadounidense puso en práctica la máxima de 'menos es más' y desde el principio, puntual, alrededor de las 21:00 horas. Los siguientes 100 minutos volaron y serán difíciles de olvidar. De hecho, ni siquiera fue necesario tomar notas durante su actuación, de modo que quizás el minimalismo también protagonice esta crónica... Había que disfrutar del momento entre un público con muy buen gusto, más bien respetuoso —con excepciones, por supuesto— y que no llenó el recinto, lo cual también fue de agradecer en una ciudad abarrotada en plena 'operación entrada' de Semana Santa.
Al más puro estilo yanqui, una voz en off presentó a la neoyorquina, quien comenzó al son de Marlene on the Wall, primer single de su homónimo debut del 85, y acompañada por el guitarrista Gerry Leonard —él se encargó de la eléctrica y ella de la acústica, por si acaso—. Por cierto, el músico irlandés es otro ilustre veterano; entre otras cosas grabó y presentó en directo con David Bowie los discos Heathen y Reality —director musical de la gira Reality, casi nada—. Puesta en escena más que austera, aunque ni ella ni él renunciaron a un toque elegante, de largo, y Suzanne, además, con chistera. Si alguien creyó que el temario sería tranquilo por ser martes, por suerte se equivocó porque hubo de todo. Sin ir más lejos, la segunda canción fue la animada y sugerente 99.9F°. Muy buenos riffs de Gerry, merecidos aplausos para ambos.
"Muchas gracias por haber acudido hoy", Mrs. Vega nos dedicó las primeras palabras de la noche en castellano por obra y gracia de "duolingo" y su familia puertorriqueña como también explicó —el apellido Vega se debe al segundo marido de su madre, a quien ella siempre ha considerado su auténtico padre— a base de simpatía y naturalidad. "Vamos a tocar canciones nuevas y también viejas, pero que nadie se ponga nervioso; las nuevas después, ahora las antiguas que os sabéis y que sepamos nosotros también, claro", bromeó Suzanne y a continuación sonaron Small Blue Thing, Gypsy, dedicada a su primer y efímero amor de juventud —"¿te gusta Leonard Cohen?", preguntó él— y The Queen and the Soldier.

21:30 y el segundo bloque dio comienzo con Flying with Angels, el disco publicado en 2025 después de 11 años sin lanzar material inédito, y cuya gira de presentación concluía en Madrid tal y como ella misma anunció —en su web hay más conciertos en adelante, así que entendemos que fue el último de la minigira española—. La primera de las nuevas canciones fue la titular: "trata sobre esas fuerzas que encuentras de repente para seguir adelante". También sonaron Speakers' Corner, presentada en perfecto castellano, sobre la libertad de expresión en Estados Unidos y la necesidad de ejercerla en la actualidad, y Chambermaid, cuyo prólogo y epílogo hizo reír a más de dos. Entonces Suzanne contó cómo no solo robó alguna que otra palabra a Bob Dylan de su canción I Want You, sino un beso: "Nunca había visto reír a Bob Dylan, siempre sale serio". Por cierto, sobre el escenario ya eran tres con la chelista Stephanie Winters, por si alguien pensaba que el sonido no podía mejorar.
Tras el paréntesis de Flying with Angels, otras muestras de su discografía como I Never Wear White, con el público más que animado acompañando con palmas y coreando, la intensa y emotiva Luka alternando sus versos sobre el maltrato infantil y la violencia doméstica en castellano y en inglés, o Tom's Diner, última y muy tarareada canción del segundo bloque pasadas las 22:00 horas. Así fue cómo el escenario se quedó vacío durante unos instantes, pues tampoco se hicieron demasiado de rogar para regresar y empezar versionando Walk on the Wild Side, de otro artista de Nueva York como Lou Reed, y continuar con Blood Makes Noise, el tema más experimental de la velada con ese sonido de atmósfera industrial. Escenario vacío una vez más y entonces sí, los dos bises finales: "un clásico y otra de las nuevas". El clásico, In Liverpool, esa especie de continuación de la historia de amor de Gypsy, y por último Galway, precisamente la última pista de Flying with Angels.
Una auténtica dama de la canción, en la actualidad quizás una de las últimas capaces de defender su legado de semejante manera. Sin duda pocas necesitan tan poco para hacer las delicias de un público que no se conforma con cualquier cosa, que busca algo auténtico sobre el escenario. Sin fuegos artificiales ni trucos de magia, VIPs... Tratándose de Suzanne Vega menos es mucho más, sin duda.
Texto y fotografías: Alberto C. Molina

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