MIKEL IZAL EN MADRID: "UN PRESENTE EXTRAORDINARIO" [CRÓNICA]

El tiempo vuela para bien o para mal, es un hecho. En 2022 Izal se despidió de los escenarios y en 2023 vio la luz el Pequeños grandes éxitos del grupo. Ese mismo año Mikel Izal presentó su debut en solitario y dos inviernos después la gira 'El miedo y el paraíso' llegó a su fin el 28 de marzo en Madrid. Primer Palacio de Deportes (Mov. Arena) en solitario del artista navarro para cerrar otra etapa en su carrera: "A lo largo de estos últimos dos años y medio, me habéis hecho llegar miles de mensajes contándome cómo os han ayudado, animado, alegrado, acompañado y consolado, las canciones de este disco. Y creo que eso es lo más bonito que le puede pasar a un compositor (...) Gracias de corazón. Esta despedida no podría ser más dulce".
Una cita tan especial no podía empezar de cualquier manera y por ello Merino, el dúo madrileño formado por Sandra Merino y Álex Gallego, fue el elegido para comenzar a poner banda sonora a nuestro sábado en directo a partir de las 19:30 horas. "Desde que nació Merino y sin conocerte en persona, nos diste aliento en cada kilómetro recorrido. Mucho más ahora, con lo compartido estos años y después de lo de ayer. Admiramos mucho tu honestidad y valentía. Te mereces toda la serenidad y calma del mundo y estamos seguros de que vas a conseguirla", esas fueron las palabras que Sandra y Álex compartieron en sus redes horas después, nada más que añadir.
El inicio del concierto de Mikel Izal estaba programado a las 20:30 horas y apenas se retrasó. Las luces del recinto se apagaron y en las pantallas gigantes aparecieron él y su banda brindando en el backstage. Por cierto, su banda, ahí estaban Marta Bautista (bajo), Ben Wirjo (batería), Toni Carrillo (guitarra), Irene Novoa (teclados) y Javi Rubio (guitarra y teclados). Entonces también descubrimos que el espectáculo se dividiría en cuatro capítulos a imagen y semejanza de El miedo y el paraíso y el primero arrancó al son de El miedo y La gula. "¡Arriba, Madrid!", tampoco tardó Mikel en saludar y agradecer al público que casi agota todas las entradas, pues las gradas laterales más altas no estuvieron habilitadas. "Hoy no sé por dónde voy a salir, cuántas veces me emocionaré", comentó el de Pamplona visiblemente emocionado. "A veces me cuesta vivir y disfrutar de un presente extraordinario como es esta noche (...) pero hoy el miedo no está invitado a esta fiesta, va a ser una fiesta de efectos especiales", y tanto, porque después de Magia y efectos especiales, el recinto cantó Pánico práctico y disfrutó de "los pasos prohibidos" de Mikel en Despedida. Tres canciones de Izal una detrás de otra, así sí.
El 'Capítulo 2' dio comienzo al son de El grito y, para rematar la canción, en pantalla gigante el mensaje grabado por una seguidora. "Esta noche voy a decir un montón de cosas, consejos que no sigo, pero que son positivos (...) no guardarse nada, por favor, contad vuestras mierdas, yo lo hago en forma de canciones (...) esto es una montaña rusa de emociones", y tras leer unos versos escritos justo antes de emprender este fin de gira, con La huida puso a todo el mundo a corear aquello de "y yo corro, corro y corro y mi sombra corre más". Momento de volver a recordar el repertorio de Izal, primero con Inercia y Pausa, después con El pozo, y entre medias, La rabia de su debut en solitario.

"Pósate en mí, luciérnaga de aire, ven a alumbrarme las penumbras con tus alas de cristal", y las luciérnagas aparecieron en las pantallas gigantes mientras Mikel entonaba La fe en lo alto de una pasarela sobre el escenario, así empezó el 'Capítulo 3' de la velada. "Esta noche celebro 20 años desde que me subí a pequeños escenarios como cantautor, por eso no quería que se quedaran fuera de este resumen aquellas salas pequeñitas (...) ahora que estoy metido en esta vorágine de los grandes recintos y festivales, de la locura absoluta, quería rescatar uno de esos momentos", dicho y hecho, los músicos se sentaron en sillas formando un círculo para crear una atmósfera más íntima y cercana. "Vamos a brindar con esta botella de vino, por vosotros y por vosotras (...) compuse esta canción a finales de 2019, me rescató de una sequía tremenda compositiva", y esa canción era Meiuqèr. La verdad y El presente también sonaron en este paréntesis, aunque desafortunadamente no pudimos disfrutar de ellas en condiciones porque el volumen de las voces de quienes no acuden a un concierto por la música era insoportable en todo el recinto. Lástima, se nos ha ido de las manos.
"¡Venga, vamos a animarnos un poco!", advirtió Mikel, quien sabe si tratando de recuperar a esas personas... "Una canción que llevábamos años sin tocar", se refería a Eco, ese canto a la libertad que se convirtió en la antesala ideal para otro de los momentos más esperados del concierto, Pequeña gran revolución: "esta se la dedico a mis sobrinas y también a padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, tías, hijos, hijas...". De repente el escenario se convirtió en la cabina de una nave espacial, la señal de que volveríamos a recordar el disco Autoterapia de Izal con La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía cómo. "Muchísimas gracias, esto se va acabando", anunció Mikel antes de pedir otro aplauso para Hook Management, su agencia desde hace 15 años, y en especial a Selma, la compañera que no está atravesando un buen momento, mucho ánimo. "A ellos y a ellas les dedico este baile", y así concluyó el tercer 'Capítulo', con El baile, otra de las canciones que no fallan en directo desde hace más de 10 años.

"Pocas veces soy consciente del presente, de la suerte que tengo de contar con mi familia, mis amigos... pequeñas cosas que se me escapan entre los dedos, no las sé agarrar y esta noche soy consciente de ellas", Mikel volvió a emocionarse. "Busco una especie de lugar que no existe (...) mucha gente de este planeta no puede soñar con estar en un concierto de música en directo, a salvo en un pabellón", y entonces en la pantalla gigante apareció su chihuahua adoptada de nombre Paquita y el personal se vino arriba. Cuarto y último 'Capítulo', el comienzo del fin al son de Qué bien y Copacabana, esta última especialmente celebrada por unas y otros: "Incluso ahora que ya no hay miedo, que nada tiembla. Sal de baño, brillo dorado en la piel y un beso sincero en la boca. Pies descalzos, arena virgen, Copacabana y claqué".
"Ahora sí nos vamos. Me vais a permitir que os diga algo antes de bajarme del escenario sin saber cuándo voy a volver, haciendo caso a lo que mi cabeza lleva pidiéndome tiempo, no sé cuánto tiempo pasará o si volveremos a vernos... os quiero mucho", más lágrimas y La mujer de verde, quizás el mayor himno de su carrera. Por cierto, en estos compases finales tampoco faltó el agradecimiento a "los izales", es decir, Alejandro, Emanuel, Alberto e Iván. Mikel ha reunido a unos músicos increíbles en esta etapa, pero ojalá volvamos a disfrutar de Izal lo antes posible con aquella misma formación. "En el paraíso no hay forma de saber si fuera está lloviendo y no importa. El tiempo es infinito y puede ir al revés, tan solo pide por esa boca...", si La mujer de verde no fue el broche perfecto alrededor de las 22:30 se debió a que faltaba El paraíso, qué manera de terminar por todo lo alto. Un presente extraordinario, sin duda. Ya descubriremos qué será de Mikel Izal en adelante y no tardaremos en hacerlo. El tiempo vuela para bien y para mal.
Texto y fotografías: Alberto C. Molina

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