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ANTÍLOPEZ EN INVERFEST: UN GUERNICA, DOS ISLEÑOS O HIGUERETEROS Y MUCHO VOYERISMO [CRÓNICA]

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Siempre cuesta apostar por un concierto en detrimento de los demás cuando se trata de Inverfest y esta duodécima edición no está siendo la excepción. Ahora bien, el 30 de enero la elección resultó menos difícil porque la cita con Antílopez en el Teatro Circo Price de Madrid era ineludible. Tras más de 20 años juntos, José Félix López y Miguel Ángel Márquez se despedirían de su público madrileño. Se veía venir que el recinto estaría prácticamente lleno y así fue, alrededor de 1800 personas sentadas tanto en la pista como en las gradas. 

El dúo onubense dice adiós con un último trabajo de título Vida y obra y sin haber aclarado definitivamente si, en un texto como este, para referirse a ellos hay que escribir "músicos", "cómicos", "cronistas" o "inventores del 'chiripop'". No es un detalle menor, porque por momentos parece mentira que sobre el escenario solo sean dos y no haya alguno más por ahí, ni un invitado... De hecho, el único momento en que supimos con total certeza que Félix y Miguel  solo eran dos fue al comienzo, instantes después de las 20:00 horas, cuando ambos comenzaron besando las tablas del Price. "Venga, vamos a calentar esto", y sonaron Prefiero (por desamor al arte) en primer lugar y Musa en paro busca poeta a continuación, con su gente respondiendo "¡eo eo!" y brindándoles un par de ovaciones.

"Buenas noches, Madrid (...) Adiós, hasta siempre, este es el principio del fin, pero tranquilos, estamos muy bien, hemos hecho una buena carrera", la dupla de Isla Cristina no tardó nada más en saludar y comenzar a agradecer con su característico sentido del humor, por supuesto. "Vemos mucha gente nueva hoy aquí, es como cuando ven que alguien se separa y van a mirar, son 'voyeurs'", entre risas y más risas en el Price y bromas a costa de Andy y Lucas —"la mejor campaña anti droga en años", ojo—. Ya en serio, también anunciaron un recorrido por sus temas más laureados, con su último "libro-disco" —que no disco-libro— Vida y obra literalmente presente sobre el escenario junto a ellos, en cuyo listado destacan canciones como Fanzine.

"Desde el principio hemos estudiado mucha música, pero ahora nos hemos dado cuenta de que hemos perdido ese tiempo en no trabajar Tik Tok... esta canción es para la juventud", y esa pista no podía ser otra que Tic Tac Toc. "Más vale lo vintage conocido que lo fashion por conocer", su alegato por el flamenco puro tampoco podía faltar entre las palmas del gentío:  La necrológica de un amorío. "Esta es la canción de amor de la noche", y aunque podría haber sido su particular revisión del 'Follamiga mía' [sic] de Alejandro Sanz, no, las linternas de los teléfonos se encendieron al son de San nosotros, otro de los temas de Vida y obra de los isleños o higuereteros, ambos gentilicios son válidos.
 
La primera hora de concierto había volado cuando unas y otros disfrutamos de la mejor de su repertorio según sus propios autores, "el Guernica de esta era": La fiebre del lodo. "El Guernica son ustedes", tremenda ovación. "Bueno, hemos terminado el concierto, el que teníamos pactado, y ahora podéis pedir", eso fue lo que el público escuchó tras un breve parón y se abrió la veda, por supuesto, cada cual gritaba sus preferencias y más de dos algo así como "¡Jose somos todos!". "Señores, señoras, ¿qué preferís, lo que estáis pidiendo o la caja?", los últimos 30 minutos serían intensos, así que acabó entrando la caja... y Miguel y Félix fueron sacando papeletas con títulos de canciones, una a una, los auténticos 'Magos Chiripop'. 
 
Así fue cómo sonaron Mentira o Canción privada, otro tema aflamencado con muy buenos y celebrados punteos. "No tenemos una canción mala nosotros, como nos vamos ya nos da todo igual (...) hay canciones que sanan y hay canciones que hieren, esta Dolerá", entre risas y mucha emoción la velada se había precipitado a través de la recta final. Carta pa mi Chari, otra rumba especialmente aplaudida, Analfanauta, de las más coreadas, Suerte... las canciones se sucedían y cada vez faltaban menos. 
 
"Nos vamos a ir yendo, ha sido una noche maravillosa", y cuando quisimos darnos cuenta, tras los enésimos alegatos de la noche, el público en pie aplaudiendo y gritando "¡pase de oro, pase de oro!". "Muchas gracias por todo este camino, nos falta tiempo para agradecer (...) seguiremos en solitario haciendo cositas, que sí, que somos autónomos", y entonces sí, alrededor de las 21:45, la última Vuélcalo to ya y el Price coreando aquello de "¡Jose somos todos!".  Podríamos haber rematado con 'Antílopez somos todos', pero por suerte o por desgracia ahora que su despedida se ha consumado, ellos son únicos... Suerte que permitieran el voyerismo para no perdernos su despedida, eso sí.

Texto: Alberto C. Molina
 

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