22 de febrero de 2013

ANDRÉS MONTES Y JERRY GARCIA, LA EXTRAÑA PAREJA

Pasó una nueva edición del All Star Weekend, quedó atrás el quincuagésimo aniversario de Michael Jordan... ¿y sabes de qué "jugón" me acordé más? No sé si te lo he contado alguna vez, pero Andrés Montes fue una de las mejores excusas que encontré cuando me decidí por el Periodismo, pisé cierta Facultad por vez primera y debuté como bloguero. Montes, uno de los periodistas deportivos más conocidos de España, fue hallado sin vida la noche del 16 de octubre de 2009. A sus 53 años de edad había hecho mucho por el deporte y siempre con ese estilo suyo tan particular que a nadie dejaba indiferente. Madrileño de nacimiento, no dudó en dar rienda suelta a su imaginación para revolucionar el concepto de transmisión deportiva.

En el recuerdo siempre permanecerán sobrenombres como «Aerolíneas Jordan» (Michael Jordan), «American Graffitty» (Pedja Stojakovic), «Presidente del consejo de administración de Gepetto Brothers» (Shaquille O’Neal), «¿Por qué eres tan bueno, McGrady?» (Tracy McGrady) o «Tiburón» (Carles Puyol) y expresiones como «Amarrategui Blues», «Calabazas Club», «jugón», «Chupa-chups», «Tiki taka», «¡Wilma, ábreme la puerta!», «¡vaya pincho de merluza!», «porque la vida puede ser maravillosa», «piedra total y absoluta» o «¡Ratatatata!». Aunque en su currículum  vítae gane por goleada el medio radiofónico  (Radio Cadena Española, Cadena COPE, Antena 3 Radio, Radio Voz y Radio Marca), donde saltó a la fama a nivel "mediático" fue en televisión. En Canal + puso voz a la NBA a este lado del Atlántico durante más de una década, incluidos tantos y tantos All Star Weekend, y en La Sexta, donde compaginó baloncesto con fútbol y pudimos verlo por última vez. 

¿Pero qué relación guarda esto con la música?, si es que existe… Aparte del deporte, Andrés era un melómano confeso.  Un par de minutos bastaban para encontrar una referencia musical en sus comentarios, referencia musical rockera en muchos casos: The Rolling Stones, Van Morrison, Bob Dylan, Miguel Ríos, etc. En una ocasión, conversando en directo con Antoni Daimiel —su eterno compañero en las madrugadas baloncestísticas— salieron a la palestra la banda de San Francisco Grateful Dead y su líder Jerry Garcia. Y a pesar de que si tuviera que elegir para un automóvil entre la figura  de Elvis Presley y la del californiano, se quedaría con la de su favorito, Van Morrison —tal cual, así era él—, también afirmó que Jerry era todo un icono en Estados Unidos. Me quedé con la anécdota, pasaron los años y finalmente he sido yo el que ha elegido a este último para homenajear al  genial locutor.

Jerome John Garcia nació el 1 de agosto de 1942 en San Francisco, California. Semejante apellido tan español se lo debió a cierta rama de su árbol genealógico oriunda de Galicia… otra historia fue lo de “Jerry”, teóricamente cosa suya. El niño se hizo adolescente, y éste no tardó mucho en empezar a tocar la guitarra. En concreto pasaron 15 años desde aquel verano del 42 hasta que se produjo el encuentro, el inicio de un bonito idilio. Continuando con el símil, el ejército provocó su primera crisis de pareja cuando, en 1959, se cruzó en su camino y Jerry pasó una temporada rodeado de uniformes de color caqui.

Pero una vez volvió a ser un civil, formó el grupo de folk The Thunder Mountain Tub Thumpers con la inestimable ayuda de su amigo Robert Hunter, quien le ayudó a componer los temas. Con esta formación, en la que había dos músicos llamados Bob Weir (guitarra rítmica) y Ron “Pigpen” McKernan (teclados), grabó sus primeras maquetas hasta que en 1963 formó dúo con Sarah Garcia. No duró mucho aquéllo pues un año más tarde volvió con sus amigos para crear The Warlocks, que no fue sino el germen de su gran banda. El nombre de ésta última lo dejaron en manos del azar literalmente. Abrieron un diccionario y tomaron lo primero que encontraron: “Grateful” (agradecido) y “Dead” (muerto).

Así pues,  Grateful Dead nació en San Francisco en 1965 con las referencias musicales de The Beatles y The Rolling Stones, lo que se tradujo en un cambio de aires en el sonido sin olvidar sus raíces. O lo que es igual, el blues de The Warlocks evolucionó hasta la psicodelia y la experimentación con un regusto a folk y country. A Jerry, Bob y Pigpen se les unieron Bill Kreutzmann (batería) y Phil Lesh (bajo), y juntos  salieron de gira en 1966 con Jefferson Airplane, los alumnos aventajados del rock psicodélico por aquel entonces. Ambas bandas compartieron fecha y lugar de nacimiento, sonido y cartel en un festival que marcó un antes y un después.



El  16 de agosto de   1969, Jerry y compañía actuaron ante miles de hippies en Woodstock. Tras aquel éxito se sucedieron más, en formas de directo, álbum o canción.  Aunque  en este último apartado, la más aplaudida a nivel comercial fue Touch of Grey (In the dark, 1987), escrita, como no podía ser de otra manera, por la eterna dupla Jerry-Robert.Curiosamente, la canción vio la luz poco después de que uno de sus creadores y coprotagonista de esta entrada saliera de un coma. En la relación entre Jerry García y su guitarra se había interpuesto un tercer elemento, la heroína. Y lamentablemente no fue la primera crisis de esas características, puesto que en los tiempos de The Warlocks ya había coqueteado con el LSD. Tampoco fue la última. En 1995, en pleno proceso de desintoxicación, la muerte volvió a por él, pero no la pudo burlar. Un infarto de miocardio acabó con su vida precisamente el mes de agosto a la edad de 53 años.

Parece increíble, pero el destino quiso que Jerry Garcia y Andrés Montes murieran con los mismos años en su haber. Un capricho que no dejará de ser una simple casualidad para mucha gente, pero que tampoco deja de darle un valor añadido más a este homenaje compartido y merecido. Dos grandes unidos por la música. Va por ambos, ahora que descansan juntos. Hasta siempre y gracias.

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