11 de mayo de 2015

PODEMOS (SI QUEREMOS)

Lo siento. Después de tanto tiempo sin postear en el blog algo no relacionado con música, ¡política al canto! ¿Cuándo leíste antes aquí una sola línea sobre política? ¿Entonces por qué ahora? Sencillamente porque las cosas en España no pueden seguir así. De hecho podrían empeorar. Y es que mientras algun@s nos sentimos en la obligación (casi) moral de dar un paso al frente y "mojarnos", todavía hay mucha gente que no se entera o no quiere enterarse de lo que está en juego en las próximas elecciones municipales y autonómicas en mayo... así como en las generales cuando a Mariano Rajoy le dé la presidencial gana. Un problema que va más allá de izquierdas o derechas, nuevos o viejos.

El partido único PPSOE se lo ha currado durante los últimos 32 años. Tanto que aquella llamada clase media ahora es historia y la mayoritaria clase baja sobrevive a duras penas entre tanto paro y contrato precario; recuerda cómo la tasa de desempleo superó el 27,16% de la población (6.202.700 personas) según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2013. Y descuida porque no seré yo quien te asfixie también a base de datos y más datos. Puedes consultar todos los que quieras y en cualquier momento a golpe de ratón y teclado: Bárcenas, Pujol, Rato, Gürtel, el otro Caso de los ERE en Andalucía, la Operación Púnica, etc.

A propósito de la comunidad andaluza, pese al citado Caso de los ERE o la mayor tasa de desempleo del país, ahí tenemos a la socialista Susana Díaz buscando apoyos para ser presidenta después de sus correspondientes elecciones. Poder, podemos. Ahora bien, ¿realmente queremos? ¿Hasta qué punto Spain is different? Nos arruinan, nos desahucian, nos mienten aunque revienten (como canta Rosendo en Vergüenza torera), nos tratan de amedrentar, nos impiden cualquier tipo de queja a base de antidisturbios o con una mordaza en forma de ley... y aún así las encuentas de intención de voto continúan estando de su parte. Ni siquiera importa demasiado que María Dolores de Cospedal pensara en voz alta "hemos trabajado mucho para saquear a nuestro país". ¿Lapsus? "Como tampoco el Partido Popular ha follado a los españoles", salió de la boca de su compañera de partido Clara San Damián. ¿Otro simpático lapsus? ¿De ellas o de quién?


Nuestros políticos pegan sus fotos en tablones para que no se les caiga la cara de vergüenza
Basta con sentarse frente al televisor u ojear portadas en el quiosco para exponerse a su maquinaria de manipulación y anestesia mental, ¿te suena la palabra "copago"? Basta con un inocente viaje en autobús, metro o tren para escuchar a algún desconocido repetir lo dicho por cierto tertuliano, tal vez criticar a un tal Pablo Iglesias. El secretario general de Podemos que, según los políticos de bien, ha negociado en secreto con terroristas y comunistas de medio mundo para acabar con ellos, con la lacra, perdón, casta española. ¡Anda suelto Satanás!

Y ahí estoy de acuerdo, porque si esas encuestas están en lo cierto, no creo que sea el "mesías" que este país se merece. Es más, este país no se merece a alguien como él. Esto es serio y además sé que lo suyo es Juego de Tronos, pero si se trata de frikismo yo a él le identificaría con Batman, con el Batman de Christopher Nolan. Recordemos aquella conversación entre el comisario de policía Gordon y su hijo: "-¿Por qué huye, papá? -Porque tenemos que perseguirle. -Pero si no ha hecho nada malo. -Porque es el héroe que Gotham se merece, pero no el que necesita ahora mismo." Tal vez sea mejor mi tocayo Rivera, antes líder de Ciutadans y ahora de Ciudadanos, un hombre querido por cámaras, flashes, empresarios, banqueros y ultraderechistas tal y como publicó incluso The Guardian. De modo que, si Iglesias es Batman, temido y demonizado por muchos, Rivera se queda con el papel de su némesis Dos Caras.

Y es que de vuelta a la realidad, mientras Pablo Iglesias ha logrado devolver la esperanza a personas que la habían perdido, ganas de pelear por lo que debería ser nuestro, Albert Rivera representa la seguridad de que el actual status quo no será desafiado y las grandes fortunas no tendrán por qué apretarse el cinturón para dejar atrás este invento llamado "crisis". En definitiva, el cambio o la posibilidad de un cambio real, frente a un recambio de algo que no funciona o funciona perfectamente pero sólo para unos cuantos.

Más allá de analizar aquí punto por punto cada programa político (y deberías hacerlo sin duda alguna) grosso modo estas son las claves de qué nos jugamos en primer lugar el próximo 24 de mayo. Según mi opinión más subjetiva, la de un periodista autónomo, especializado en música y preocupado e interesado en cuestiones políticas a raíz de aquel Movimiento 15M de 2011. No tengo ningún carnet de militante; tampoco de bolivariano, comunista o radical. Soy más que consciente de que Podemos y Pablo Iglesias podrían defraudarme exactamente igual que PPSOE. Por difícil que parezca podrían hacer las cosas incluso peor. El poder corrompe y el dinero más si cabe, pero hasta entonces tendrán el beneficio de la duda y mi apoyo por simbólico que resulte, aunque también me cueste ser demonizado por cualquiera que opine justo lo contrario.

Llegó la hora de volver a humanizar la política y ponerla al servicio de la ciudadanía por delante de intereses personales y mercantiles. Llegó el momento, espero que del cambio y no del recambio. Pero en cualquier caso el próximo 24 de mayo ejerce tu derecho a votar. Por lo que más quieras y a quien quieras, vota con responsabilidad. Ni siquiera te creas todo lo que puedas encontrar en una parrafada como esta. ¿Se lo vas a poner tan fácil al primero que intente convencerte con lo que quieres ver y escuchar? Moléstate en aprender y descubrir todo lo que puedas por tu cuenta. Preocúpate por quienes pretenden gobernar en tu nombre y a costa de ti, ahora más que nunca, en plena campaña electoral como hacen ell@s. Si tú quieres, porque tal vez una de esas grandes fortunas sea tuya, ya tengas la vida resuelta y no te interese que esto cambie. Para el resto, en estos momentos se me ocurren pocas armas más peligrosas que la ignorancia y el miedo. 

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