11 de marzo de 2013

MARILYN MANSON: THE HIGH END OF LOW


Recuerdo que "Cifu" de Celtas Cortos se ponía muy contento cada vez que le contaban un cuento o al menos eso decía la letra de cierta canción. Sin embargo, por mucho que le gusten ese tipo de historietas, dudo que saliera o saliese del cine con una sonrisa en la boca si se atreve a ver la última película sobre el mundo de Oz y su mago... Y esto no es un consejo o recomendación, sino mi buena acción de la semana: ahórrate esa entrada. El caso es que, a propósito de cuentos, hace años leí un muy buen artículo en la edición española de la revista Rolling Stone —imagínate el tiempo que habrá pasado desde entonces— sobre el disco Eat Me, Drink Me (2007) del  grupo Marilyn Manson, porque no hay que olvidar que después de todo se trata de un grupo. 

La periodista en cuestión estableció una curiosa y atractiva semejanza entre el  estadounidense y el relato de Alicia en el país de las maravillas. Tanto me gustó que aún recuerdo aquello y por ese motivo he decidido continuar con el juego para dedicarle unas líneas al álbum de Marilyn Manson, el séptimo de su discografía, que vio la luz en 2009: The High End of Low. ¿Por qué? ¿Síndrome de Peter Pan? No, que yo sepa. Lo que ocurre es que tras escuchar un par de canciones de The High End of Low, no puedo evitar imaginarme al “rostro pálido” de Ohio luciendo unas estupendas trenzas rubias, a juego con unos zapatos de charol y la cinta de un vestido azul celeste.

En fin, no recuerdo si Alicia, la misma a quien Enrique Bunbury dedicó una canción, vestía tal y como he descrito, aunque eso es lo de menos. Lo de más es que Marilyn Manson aparece más suave, se nos ha amansado, de modo que a su lado la niña parecería una genuina delincuente juvenil dispuesta a quemar contenedores.  Vamos, que más que Alicia sería el gato hecho un ovillo en su confortable canasto.

Pues a tenor de Running to the Edge of the World o Into the Fire, y pese a sus evocadores nombres, tendremos la sensación de que nos hemos confundido de grupo e irremediablemente nos  preguntaremos algo así como “¿qué fue del supuesto satánico?”. Afortunadamente la tónica general es otra, no mucho mejor, pero diferente. Escasean los ritmos metaleros en detrimento de los más melódicos, pero qué le vamos a hacer, lo de apostar por el gran público se ha puesto de moda y habrá que esperar a que amaine el vendaval. 

Lo mejor, Leave a Scar, sin duda, un sencillo que logra recordar a otros éxitos de la banda como Coma White, por ejemplo.  Después, a años luz de distancia, Arma-Goddamn-Motherfuckin-Geddon, y por el mismo motivo, por ayudarnos a rememorar tiempos pasados. Porque en este caso sí se cumple aquello de que  “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

1.     Devour
2.     Pretty As a Swastika
3.     Leave a Scar
4.     Four Rusted Horses
5.     Arma-Goddamn-Motherfuckin-Geddon
6.     Blank and White
7.     Running to the Edge of the World
8.     I Want to Kill You Like They Do in the Movies
9.     WOW
10.   Wight Spider
11.   Unkillable Monster
12.   We’re from America
13.    I Have to Look Up Just to See Hell
14.    Into the Fire
15.    15

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