14 de diciembre de 2012

ETERNIDAD MÁS ALLÁ DE LA PALABRA ESCRITA

Casi 74 años han transcurrido desde que Antonio Machado  (Sevilla, 26 de julio de 1875 – Colliure, 22 de febrero de 1939) falleciera en el exilio. En los Pirineos Orientales,  huyendo de la represión franquista, acabó sus días uno de los mayores poetas españoles de todos los tiempos. Más de medio siglo, por tanto, sin su efigie entre los vivos, pero con su obra más presente que nunca, ya sean cuentos, ensayos o poemas, ajena al paso de las estaciones. El anadaluz se convirtió en espejo donde se han reflejado tanto coetáneos como posteriores generaciones de autores.

Pero la grandeza de Machado traspasó los límites del papel y alcanzó a otros campos del arte, como la música. La estrofa, el verso, la palabra escrita dieron paso a los sonidos de los instrumentos, a la voz. En este sentido la aportación más celebre tal vez sea la del cantautor barcelonés Joan Manuel Serrat, a quien debemos Dedicado a Antonio Machado, poeta (1969), LP en el cual incluyó adaptaciones de poemas como Cantares, La saeta o He andado muchos caminos.

Con menor repercusión, aunque más reciente, nos encontramos con el caso de Extremoduro, banda que en su disco Agíla, allá por 1996, añadió una estrofa del poema Por tierras de España en la canción Buscando una luna, reproducida a continuación: “Llanuras bélicas y páramos de asceta, no fue por estos campos el bíblico jardín; son tierras para el águila, un trozo de planeta por donde cruza errante la sombra de Caín”. Lo dicho, la eternidad de Antonio Machado no se detuvo en la palabra escrita, este es mi pequeño homenaje.



Buscando una luna Extremoduro (Bilbao, 2002)
 

Salgo a pasear por dentro de mí veo paisajes
que de un libro de memoria aprendí:
"Llanuras bélicas y páramos de asceta,
no fué por estos campos el bíblico jardín ;
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín "*
Bajé las escaleras, sí, de dos en dos,
perdí al bajar el norte y la respiración;
¿y por las noches que harás?
- Las paso descosiendo, aquí hay un arco por tensar.
¡Que yo me acuerdo entodavía cuando te besaba!
¡La cago, vuelvo a tiritar!
¡Si tú no te juraras siempre que yo te faltaba!
¡A veces todo es tan normal!
Y hago cola sin parar
en la puerta de algún bar
yo tó borracho consumo las horas
mientras encuentro alguna luna que ande sola.
¡Que yo me acuerdo entodavía cuando te besaba!
¡La cago, vuelvo a tiritar!
¡Que no, que ha sido un momentito sólo de bajada!
¡Que aquí no pasa nada!



Cantares Joan Manuel Serrat ("Qué noche la de aquel año" TVE, 1987)



Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar:
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso…
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse, le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso…
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso.

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